A la hora de disolver una sociedad limitada hay que tener en cuenta algunos aspectos importantes. ¿Quieres liquidar y disolver una S.L.? ¿Quieres saber qué impuestos se deben pagar? Existen diferencias entre disolver la sociedad y cesar la sociedad.

Vamos a poner el ejemplo de una sociedad limitada que en 2016 presentó un beneficio de unos 19.000 euros. Llegado este momento, los socios quieren disolver la sociedad… y se preguntan: ¿es mejor dejarla inactiva durante un año para sólo presentar el impuesto de sociedades y cuentas anuales para beneficiarse fiscalmente?

La respuesta es la siguiente. La sociedad podrá disolverse previo acuerdo de la Junta General. Durante el periodo de liquidación la sociedad, seguirá sujeta al Impuesto sobre Sociedades y deberá tributar de acuerdo con el régimen que le fuera aplicable con anterioridad al acuerdo de disolución.

Además, con motivo de la disolución deberán abonarse los siguientes impuestos:

  1. Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (Modalidad de Operaciones Societarias): cada uno de los socios deberá pagar el 1 por ciento del valor de su respectiva adjudicación.
  2. Impuesto sobre Sociedades: si a los socios se entregan bienes no dinerarios, deberá integrarse en la base imponible del impuesto la diferencia entre el valor de mercado y el valor contable de los mismos.
  3. Impuesto sobre el Valor Añadido: se consideran sujetas al impuesto las adjudicaciones no dinerarias efectuadas a favor de los socios a las sociedades, sin perjuicio de la posible existencia de exenciones.
  4. Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas: el socio tendrá una ganancia o pérdida patrimonial, que vendrá dada por la diferencia entre el valor de la cuota de liquidación social o el valor de mercado de los bienes recibidos y el valor de adquisición de la participación de capital que le corresponda.

Manteniéndose constantes los tipos de gravamen de los impuestos, siempre será preferible diferir los impuestos. No obstante, ha de tenerse en cuenta, que el tiempo máximo que puede estar inactiva una sociedad es 1 año, puesto que si una sociedad limitada que está inactiva por un periodo superior a un año se encuentra en causa legal de disolución.

Una vez se incurra en causa de disolución, el administrador debe convocar la Junta General en el plazo de 2 meses para la adopción del acuerdo correspondiente. En caso contrario, el administrador responderá de forma solidaria por las obligaciones sociales posteriores.

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