El IVA aplicable cuando cambian los tipos será el vigente a la fecha del devengo. El artículo 90.dos de la Ley del IVA así lo establece con claridad. Sobra decirlo, habrá que aplicar las reglas de devengo que se establecen en los artículos 75 a 77 de la Ley del IVA con precisión para determinar el tipo impositivo aplicable a cada operación.

 

¿Y esto así en cualquier caso?

 

Pues sí. La norma no distingue, por lo que tampoco hay que distinguir en su aplicación (hay una versión en latín para este tradicional aforismo, pero nos la vamos a ahorrar).

Como todos sabemos, el 27-12-2022 se aprobó el Real Decreto-Ley 20/2022, que redujo al 5% el IVA aplicable a los aceites de oliva y de semillas, así como a las pastas alimenticias, y al 0% en el caso de los productos alimenticios de primera necesidad, antes gravados al 4% (leche, queso, huevos, pan común, harinas panificables, frutas, verduras, hortalizas, legumbres, tubérculos y cereales que tengan la condición de productos naturales).

Conforme el mismo Real Decreto-Ley 20/2022 establece, estas medidas son aplicables a partir del 1-1-2023.

 

Entonces, ¿cuáles son las operaciones a las que se pueden aplicar estas reducciones de IVA?

 

Pues aquellas cuyo devengo se produzca a partir de la fecha que se ha citado, esto es, del 1-1-2023. Resulta determinante, pues, especificar el momento del devengo en estas operaciones.

Tratándose de entregas de bienes, el criterio aplicable es el establecido en el artículo 75.uno.1º de la Ley del IVA, conforme al cual el devengo se produce en el momento en que los bienes se ponen a disposición del adquirente.

Lo anterior significa que las compras realizadas el 31-12-2022 tributan a los tipos anteriores, que para estos casos eran del 10% y del 4%, respectivamente. Los mismos bienes, adquiridos ya el 1-1-2023 están sujetos a los tipos menores aplicables ya a partir de esta fecha.

 

¿Tiene alguna influencia en lo anterior el hecho de haber pagado con tarjeta de crédito (cuyo vencimiento suele ser posterior a la compra) o de cualquier otra forma que suponga el pago ya en 2023?

 

No. Como bien saben los empresarios o profesionales, el aplazamiento en el pago del precio no afecta al devengo del IVA.

 

¿Y si se adelanta el pago?

 

Entonces sí, ya que el pago del precio por adelantado para cualquier operación adelanta también el devengo del IVA (Hacienda no espera). En este caso, sin embargo, lo que interesaba era posponer el devengo, por lo que nos tememos que esta opción no es especialmente interesante.

 

¿Y si lo que hago es abonar las ventas de diciembre y volver a facturarlas en enero ya con los tipos reducidos?

 

A simple vista, parece una opción interesante, siempre que no nos pillen… No es exactamente así.

El abono de facturas y su sustitución por unas nuevas cuando no hay razón que lo justifique, esto es, cuando no se ha anulado ni modificado la operación y tampoco en las facturas originales había ningún error que obligase a la rectificación debe descartarse. Aunque en el contexto de las devoluciones de IVA a no establecidos, así lo ha establecido el TJUE en su sentencia de 21-10-2021, asunto C-80/20, Wilo Salmson France. No parece, pues, que sea una opción recomendable.

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