Es posible que hayas recibido una notificación de la Agencia Tributaria para que demuestres que tu domicilio cumple los requisitos de vivienda habitual. En ocasiones es complicado acreditar esta situación ante Hacienda. En las siguientes líneas vamos a intentar explicar qué condiciones tiene en cuenta la Administración para considerar que una residencia es o no vivienda habitual. ¿Son concluyentes las facturas de consumo de luz y agua, por ejemplo? A continuación, analizaremos alguna sentencia o consulta al respecto.

Es consolidada la doctrina de la Dirección General de Tributos que manifiesta que es admisible cualquier prueba admitida en Derecho. Por ejemplo, en la Consulta de 17 de noviembre de 2016 (V5003-16) se recoge lo siguiente: «En este sentido, se señala que la acreditación de dicha residencia es una cuestión de hecho que este Centro Directivo no puede entrar a valorar, sino que deberá acreditar el contribuyente por cualquier medio de prueba admitido en Derecho, según dispone el artículo 106.1 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria, cuya valoración corresponde efectuar a los órganos que tienen atribuidas las competencias de comprobación e inspección de la Administración Tributaria».

Como medio de acreditación de que una vivienda se ocupa con carácter de vivienda habitual podemos citar las siguientes:

  • Empadronamiento del contribuyente. Por sí solo no acredita el domicilio. En este sentido puede consultarse la Resolución de la DGT de 18 de diciembre de 2012, según la cual «el simple empadronamiento no constituye, por sí mismo, elemento suficiente de acreditación de residencia y vivienda habitual en una determinada localidad, como tampoco lo es el hecho de darse de alta en el Impuesto sobre Actividades Económicas o trasladar el domicilio fiscal a lugar determinado».
  • Consumos de agua y luz.
  • Correspondencia bancaria y de otro tipo al contribuyente en esa vivienda.
  • Certificado que pueda emitir el presidente de la comunidad de propietarios indicando que es la vivienda habitual del contribuyente.
  • Cartas del colegio de los hijos.
  • Dirección que figura en el DNI del contribuyente.
  • Escrituras notariales en las que el contribuyente indica su vivienda habitual.
  • Certificación del administrador de fincas.
  • Domicilio recogido por el contribuyente en su declaración de la renta.

Cualquier prueba o conjunto de pruebas podrían acreditar la residencia habitual del contribuyente.

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