Todos nosotros hemos participado en mayor o menor medida en las fiestas de algún pueblo. En la mayoría de ellos, sobre todo cuando no tienen muchos habitantes, el Ayuntamiento organiza algunas de las actividades, pero la mayor parte de ellas son organizadas por asociaciones cuyo fin principal (o único) es “pasarlo bien” y hacer disfrutar a los que vienen a las fiestas.

Estas actividades comienzan de forma espontánea, se juntan un grupo de amigos y se aporta un dinero para pagar una comida el día de la fiesta. Como la cosa sale bien, son varias comidas y cenas de esos días, además el número de socios aumenta se contrata una empresa de catering, también se quiere tener animación durante las comidas con una charanga, y claro las noches hay que mantenerse despierto con una orquesta. Además, para divertirse durante el día hay que participar en las actividades del pueblo y se construye una carroza, se organiza un concurso de tortillas, un castillo hinchable para los niños, …

Claro, para financiar todas estas actividades ya no es suficiente con la cuota que paga cada socio, sino que hay que obtener una financiación extra: venta de camisetas, instalar una barra para vender bebidas en la plaza, venta de lotería, cobrar una “subvención” del ayuntamiento por organizar alguna actividad de las fiestas, organizar excursiones o cualquiera otra forma que nos pueda producir algún ingreso aunque sea pequeño porque al final todo suma y lo importante es obtener algo de financiación para ese objetivo “altruista” de fomentar la fiesta del municipio.

Como los recursos que tienen estas asociaciones no son muy elevados y sobre todo los ingresos que obtienen de estas otras fuentes de financiación son en la mayoría de los casos simbólicos, consideran que no tienen que presentar ningún impuesto, “grave error” porque desde el momento que venden algún bien o prestan algún servicio a terceros y cobran por ello, aunque sea un precio simbólico, tienen la obligación de presentar declaración por el Impuesto sobre Sociedades, declaraciones periódicas de IVA, de retenciones de IRPF en la medida que contratan profesionales, declaración de operaciones con terceros superior a 3.000 euros anuales, y sobre todo llevar contabilidad según el código de comercio.

Además, como Hacienda sabe que estas entidades no son muy estrictas con el cumplimiento de todas las obligaciones tributarias, en especial con el pago a sus proveedores que se suele realizar en efectivo y sin pedirles la factura, últimamente se está requiriendo para que justifiquen las actividades que realizan, a quién se contrata, cómo se pagan, o cualquier otra cuestión con trascendencia económica. También suelen presentarse agentes tributarios el día de la fiesta para pedir la información in-situ,  o lo que es lo mismo, Hacienda también participa de las fiestas municipales.

Todo lo descrito anteriormente se podría aplicar a cualquiera de las miles de asociaciones con diferente finalidad que existen en nuestro país: asociaciones culturales, de mayores, deportivas, de padres de alumnos, cofradías religiosas, falleras, … en fin, que lo que inicialmente tiene unos fines lúdicos y sin ánimo de lucro, se convierte en un grave problema de índole fiscal.

Juan José Benayas del Álamo. Profesor de la Universidad CEU San Pablo y asesor experto especializado en entidades sin fines lucrativos.

Te recordamos que el próximo 14 de Marzo comenzamos un nuevo curso sobre IVA en Asociaciones y Fundaciones.

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