¿Qué ocurre en una sociedad tras el fallecimiento de uno de sus socios? En este post vamos a abordar la situación de una sociedad civil compuesta por dos socios capitalistas jubilados y un socio trabajador. ¿Qué implicaciones tiene para la empresa, afectada por un ERTE, la muerte de este último?

Ante esta situación son varias las dudas que les surgen a los socios de la sociedad que vamos a intentar despejar en las próximas líneas.

 

¿Personalidad jurídica de la sociedad civil?

 

La Sentencia del TSJ de Andalucía, Sede de Sevilla, de 7 de febrero de 2013, Sala de lo Social, Recurso 1845/2011, ha declarado contundentemente que aun a pesar de que el debate sobre la personalidad jurídica de las sociedades civiles todavía no está cerrado, la mayoría de la doctrina, con apoyo en la Jurisprudencia, viene en la actualidad asignando tal carácter a este tipo de uniones civiles, con la excepción prevista en el ya citado art. 1669 del Código Civil.

Y ello ha sido así precisamente en aras de facilitar el tráfico económico, al mostrar la experiencia que la sociedad civil, para que opere adecuadamente en el mercado, debe obrar como persona jurídica. El indicado precepto viene a sentar que la personalidad jurídica de la sociedad civil es la regla general, especificando una excepción concreta, aunque tal interpretación no resulta tan clara a la vista de que la experiencia ha demostrado la existencia de problemas de armonía en este aspecto y, por otra parte, debe reconocerse que el tratamiento que se dispensa a las sociedades con personalidad, realmente, parece exceder de lo que viene a ser la regulación del contrato de sociedad civil. Por otra parte, la personalidad jurídica en las sociedades civiles, además, se configura como imperfecta: la sociedad civil gozará de personalidad jurídica básica, no plena (art. 1698 del Código Civil).

Por último, debe reconocerse igualmente que nos encontramos también ante una sociedad configurada como personalista, donde la identidad de cada socio es importante para el contrato social. Pero como conclusión de todo lo expuesto, cabe decir que la sociedad civil, como regla general, tendrá personalidad jurídica y actuará en el mercado como ente, siendo titular de derechos y obligaciones, esto es, en última instancia, las sociedades civiles adquieren personalidad jurídica desde el momento en que actúan como entidades autónomas en el tráfico jurídico. A la hora de saber cómo una sociedad civil adquiere su personalidad jurídica, se han propuesto distintas teorías configuradoras, que inciden principalmente en la necesidad de inscripción de la sociedad en el Registro mercantil, en la existencia de publicidad de hecho de la misma o en la exteriorización frente a terceros, así como en su configuración por las partes como sociedad externa.

Sin embargo, como declaró la sentencia del Tribunal Supremo de 7-3-2012 , «… nuestro sistema no exige la inscripción de las sociedades civiles en registro alguno y ni el art. 1669 del CC ni el 35 del mismo Código supeditan a la inscripción el reconocimiento de la personalidad de las asociaciones de interés particular, sean civiles, mercantiles o industriales, a las que la ley conceda personalidad propia, independiente de la de cada uno de los asociados».

Lo declarado por el Alto Tribunal, por tanto, excluye el registro de la sociedad como requisito constitutivo de la personalidad jurídica de ésta.

 

Tras el fallecimiento del socio trabajador

 

Una vez que se ha indicado la Sentencia y que una sociedad civil tiene personalidad jurídica, desde el punto de los expertos de Asesor Excelente, y salvo mejor criterio, el hecho de que haya fallecido uno de los miembros de la sociedad civil no conlleva automáticamente a la extinción de los contratos de trabajo.

Es decir, no procede extinción de los contratos sólo por el hecho que haya fallecido uno de los socios. El Gabinete Jurídico de Asesor Excelente entiende que cuando se disolviera la sociedad podría analizarse la extinción, pero no se aplica el 49 del ET como si de un empresario individual se tratara. Los expertos consideran que, en este caso, procede despido objetivo y 20 días por año de servicio.

 

Mantenimiento del empleo

 

El compromiso de empleo no se entiende incumplido por muerte, pero en este caso tratándose de una sociedad civil el hecho de que muera un socio no conlleva la extinción, salvo que en los estatutos de constitución hubiera alguna salvedad.

Los casos de disolución o extinción no están previstos expresamente en la DA 6ª del RDL 8/2020, por lo tanto, no debería haber problema alguno si la misma se disuelve.

Desgraciadamente, son muchas las empresas que no van a poder resistir el impacto de la crisis sanitaria y tendrán que disolverse, liquidarse y extinguirse. Asesor Excelente pone a tu disposición un curso monográfico compuesto por seis sesiones en las que se analiza paso a paso todo el procedimiento para disolver y liquidar una sociedad, desde el punto de vista mercantil, fiscal y contable.

 

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