En ocasiones existen confusiones o dudas a la hora de aplicar el tratamiento que tiene una operación determinada a efectos de aplicación del IVA. Es importante tener claro si una operación o adquisición está exenta o no del Impuesto sobre el Valor Añadido. Una factura emitida de manera incorrecta puede acarrear problemas tanto para el vendedor como para el comprador de los bienes y servicios.

Hasta el Gabinete Jurídico de Asesor Excelente ha llegado una consulta muy interesante en ese sentido. El supuesto se centraba en una empresa dedicada a la venta menor de telefonía y equipos informáticos, con domicilio permanente y actividad económica en Cáceres. Un cliente, que tiene una asociación, actividad económica y domicilio en Senegal, quiere comprar ordenadores, valorados en 5.000 euros, para llevárselos a su país. ¿Esta operación se considera una exportación, aunque la compra se haga en territorio español, en el que se aplica el IVA? Para la empresa de ordenadores, ¿esa venta está sujeta o exenta de IVA?

La respuesta de nuestro Gabinete Jurídico despejará las dudas. Teniendo en cuenta este supuesto, estaríamos ante una exportación indirecta en régimen comercial, prevista en el artículo 21.2º de la Ley 37/1992 del Impuesto sobre el Valor Añadido.

“Artículo 21. Exenciones en las exportaciones de bienes.

Estarán exentas del impuesto, en las condiciones y con los requisitos que se establezcan reglamentariamente, las siguientes operaciones:

1.º Las entregas de bienes expedidos o transportados fuera de la Comunidad por el transmitente o por un tercero que actúe en nombre y por cuenta de éste.

2.º Las entregas de bienes expedidos o transportados fuera de la Comunidad por el adquirente no establecido en el territorio de aplicación del impuesto o por un tercero que actúe en nombre y por cuenta de él.

Se excluyen de lo dispuesto en el párrafo anterior los bienes destinados al equipamiento o avituallamiento de embarcaciones deportivas o de recreo, de aviones de turismo o de cualquier medio de transporte de uso privado.”

Estas operaciones están exentas del impuesto, si bien la exención queda condicionada a los mismos requisitos que las exportaciones directas y, además, a que las mercancías se presenten por el adquirente en la Aduana de exportación en el mes siguiente a la puesta de dichas mercancías a su disposición. El adquirente debe presentar también el documento aduanero de exportación (DUA), en el que ha de constar la identificación del proveedor (que es quien tiene la condición de exportador) y la referencia a la factura expedida por este último a quien debe remitir el ejemplar número tres del DUA de exportación con la diligencia de la Aduana española o del Estado miembro de salida definitiva de la UE, que servirá al proveedor para justificar la exención.

El incumplimiento de los requisitos exigidos para el disfrute de la exención determina la obligación para el sujeto pasivo (transmitente) de liquidar y repercutir el impuesto al destinatario de las operaciones realizadas y de ingresarlo en la Hacienda Pública como obligado al cumplimiento de la obligación tributaria principal.

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